Arrieros son y el camino los reencuentra. Llorente comprobó el viernes que pañuelos y resultados no cabalgan juntos en Mestalla. La agria constatación le arrancó en el palco una sonrisa de hastío muy familiar en Valencia. Es la misma que adornaba el rostro de Emery en sus últimas horas como blanquinegro. El destino se pone vacilón con dos personajes antitéticos.
El presidente, como entonces el entrenador, llega al ocaso con una hoja de servicios de intachable apariencia. Si Emery consolidó al equipo en esa tercera plaza liguera que hoy firmaríamos con sangre, Llorente ha recortado en 180 millones la deuda heredada. El primero hizo lo necesario, pero no fue suficiente. Parece que la historia se repite con el segundo.
Aquel desgaste convertido en soga del entrenador es el mismo verdugo que ahora pide cita con el gaznate del dirigente. Y si Llorente no entiende por qué se llega a esta situación, o duda de su justicia, no tiene más que hurgar en las razones que le inspiraron a él mismo para abordar el relevo en el banquillo. Una ejecución da sentido a la otra. Con el ambiente viciado, toca abrir las ventanas.
El presidente cimentó su intachable labor en una política de austeridad que aplicó con la frialdad de un banquero. Nada reprochable ni tampoco sorprendente, ya que su elección no fue casual. Pero el día en que se agotó la materia prima vendible quedó en manos de los milagros. Y no es buena época para prodigios.
Sin embargo, al final 'fútbol es fútbol' y la revolución nace del césped. La obsesión por tenerlo todo controlado llevó a Llorente a encomendarse a técnicos de perfil bajo. Huyendo del incómodo Fernando se arrojó en brazos de Braulio, un honesto pero sumiso profesional que jamás se quejaría de la falta de recursos o le discutiría una decisión. Por descabellada que ésta fuera. Como la de entregar el banquillo a un neófito. Consumado el fracaso deportivo y sin más portentos económicos en el horizonte, no hay ya sostén para el runrún. El "Unai vete ya" ha cambiado de sujeto. Así de injusto. Así de justo.











